Los gatitos del Hogar de Rescate y Proteccion Lourdes, han sido premiados en el Año 2016, como los mejores pets en el Ranking Nacional de Argentina, por la WCF.-World Cat Federation y su club Fedagat.-

martes, 1 de agosto de 2017

Johnny Black o el Calvario de un Gato Negro

Este diálogo se producía hace 3 días…
.- hola les quiero contar que en mi barrio hay un gato mordido por un perro... la gente dice que por la herida se le ve el cerebro, yo lo que noté es que le arrancó los pelos y creo que parte de la piel en la nuca y detrás de su oreja…realmente da impresión, y muestra signos de gran dolor; acá, no sólo nadie quiere ayudarlo, nadie se involucra, sino que lo asustan o se ríen y yo,  trato de darle comida con una pastilla antibiótica… agua.... pero ni siquiera puede masticar bien… la verdad que me saca el sueño pensar como ayudarlo, aunque no se bien como, quiero que se cure, buscarle una familia, es dócil, sólo que se muestra asustadizo y desconfiado. Pienso como conseguirle una nueva chance, calidad de vida, amor de una familia y no que su vida termine muriendo en la calle sin absolutamente nadie que lo ayude… nadie.
 
.- Que barbaridad! Si es dócil y podes trasladarlo, le damos ingreso de urgencia hoy, mañana, cuando puedas!  Decinos
 
.- gracias...x contestar! …sos la primer persona que me brinda un auxilio, después de tratar en siete protectoras…
 
Ayer, por la mañana, Jonathan tocaba el timbre, traía con él una gatera, prestada por amigos que quisieron ayudar… al abrirla… lamentablemente, tuvimos la certeza que siempre, habrá un hecho que nos siga sorprendiendo… Sandra tomó a Johnny-Black en sus brazos, él se mostraba desconfiado, pero entregado al fin, como sintiendo que ya la energía que se respiraba allí era muy distinta de la que lo había llevado hasta aquel barrio de gente tal vez honesta, tal vez buena gente, pero indiferente al dolor ajeno…desafecto hasta de la sensibilidad de aquel vecino que no se queda conforme con el aquí y ahora…. Sí, en ese barrio la compasión siguió de largo… sólo Jonathan con su juventud y su enorme corazón, se detuvieron ante lo que no entendía, pero veía que era algo grave, muy grave….
 
El cerebro? No… no se le ve el cerebro… pero la veterinaria sugirió limpiar primero la herida para luego evaluar que hacer, en fin, primero debíamos contar con una herida limpia, cosa que no sucedía.
Le dieron un calmante, Sandra esperó que haga efecto, mientras tanto lo acariciaba, Johnny-Black es enorme y negro como un trozo de azabache, bueno, manso, calmo… aunque al acariciarlo… algo notó que no cerraba con la clásica mordedura de perro… tenía el borde de la herida rasurada ....
Cuando el calmante hizo efecto, comenzaron con la toilette de la herida, Sandra estaba siempre a su lado....…lo que vió… lo que vió la dejó sin habla, me acerqué a ella porque la noté callada, pensativa, lo que vió, no sólo a ella, a ninguno de nosotros nos dejó indiferentes…salvo nuestra mini-voluntaria, a quien no permitimos que vea…
Johnny-Black tenía un corte hecho en círculo, bordes limpios, un corte “perfecto”, un gran disco de unos 12 cms de diámetro, hecho con un bisturí… allí dentro faltaba la piel, había sido retirada en una evidente ceremonia de algún tipo… lo que los vecinos llamaban “cerebro” era en realidad los músculos, y la carne…
Un silencio profundo invadió el Hogar… sabemos como combatir los efectos de una mordedura de un perro, las consecuencias de una pelea de gatos, un imbécil que en una moto se siente Superman si no frena ante un gato, ó un indolente que no toca el freno de su auto, desplazado a más velocidad que lo que permiten las leyes y el sentido común, sabemos que hacer ante un bruto que golpea a un animal ó un ignorante que lo abandona…
…pero….
…………pero…
…No…. para esto nos quedamos sin palabras… yo personalmente traduzco gatos desde hace centurias… me jacto de decir que mucho he visto y que muchísimo aprendí… sabía de ciertos rituales de la inquisición, donde se “cuereaba” a un animal vivo… lo había leído como uno de los desbordes medievales, sé de rituales actuales, sé, lo sé, por escucharlos, por batallarlos, los conozco en forma oral, nunca me había enfrentado con el resultado de uno de ellos…

Maldije, pocas veces en mi vida lo hice, pero maldije la mano que blandió el bisturí, sé que el karma no lo dejará impune, pero necesitaba más, necesitaba maldecir, conectarme de algún modo con la violencia que ejercieron sobre él, aunque más no fuera para hacer balanza en el cosmos…
Al final del día, y luego de sentir, como en varias oportunidades en los últimos tiempos, una cierta vergüenza de ser “humano”, de preguntarme y repreguntarnos, qué nos está pasando como sociedad? Que clase loco hace esto? Que clase de monstruo? Es un humano como yo, como ustedes que leen? Montañas de preguntas se agolparon en mi mente, sin respuesta casi todas, sólo me limité a pedir que el Dios de los gatos nos permita lograr el sueño de su rescatista, curarlo, que él quiera curarse y encontrarle una bella familia… por lo demás… ya es un Lourdesiano, aquí tendrá cobijo de la ferocidad del “afuera” la barrera somos nosotros, es Sandra, la barrera es la coherencia para no perder toda esperanza…
Johnny-Black soportó la curación, con ese estoicismo que sólo le he conocido a los animales, ese umbral de dolor inverosímil para un humano, cuando fue reponiéndose del calmante, sólo quiso entrar en la incubadora, de espaldas a todo, y ahí quedó… como pensando…
 
Me pregunté y le pregunté una y cien veces que pensaba, que quería decir, que se queje, que grite de dolor, de bronca, de impotencia…
Johnny-Black sólo calló, y su silencio fue más enérgico, más poderoso, más hercúleo que cien, mil, millones de lamentos…


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