Los gatitos del Hogar de Rescate y Proteccion Lourdes, han sido premiados en el Año 2016, como los mejores pets en el Ranking Nacional de Argentina, por la WCF.-World Cat Federation y su club Fedagat.-

sábado, 2 de septiembre de 2017

El Gato Negro del Club M, y el Sr B.

Sucedió que un día en aquella inmensidad verde y suave que era el campo de juego del Club M (M, de Misterio, no se gasten en pensar mucho que significa M, simplemente no quisimos decir el nombre del club), el Sr B.,  famoso entrenador de primera división, llegaba tempranito, casi con el sol apurando a sus jugadores, cuando una mañana... apareció “él”...un bello ejemplar de Gato Negro… que digo gato… gatazo!!! ...sí, con todas las letras… gatazo esbelto, de piel lustrosa y enigmáticos ojos dorados… sentado ahí… nomás.. como si fuera lo más normal del mundo que en medio de una ccancha de fútbol hubiera un gato sentado...
Su presencia se hizo hábito, cuando el Sr B., y los jugadores salían a entrenar, él se corría un poquito y miraba, regaban el campo de juego y él se corría otro poquito y observaba, cortaban el pasto y... ay sí!!!! eso era la panacea... él juzgaba que tan bien cortada estaba esa verde superficie, restregándose golosamente sobre la bien oliente inmensidad en aquellas frescas mañanas de verano…
Cuando no estaba en el campo, se lo veía por alguna de las tribunas, en la platea de preferencia, ó se hacía un bollito en algún rincón de sol, cuando llegó el invierno, se sentaba en "aquella" butaca en especial, donde daba el sol hasta última hora y miraba fijo a los jugadores… el Sr. B., entrenador estrella del Club M., lo miraba receloso, nunca había tenido un gato, y ese ser misterioso que lo observaba fijamente, lo ponía entre curioso y nervioso...
Durante los partidos, sin embargo, nadie lo veía, a veces también desapareció durante el día, y todos se preguntaron donde estaría... por las noches, nunca nadie supo donde dormía... sólo que al amanecer, su estilizada silueta se dejaba ver nuevamente... siempre “por ahí”... aparecía donde menos todos los esperaban, como de casualidad, en un desperezo largo, esbelto y descontracturado, con ese aire de dueño del lugar que tiene hasta el más reo de los gatos... 
Pero un día, sucedió que alguien le empezó a decir al Sr. B., que un gato negro era de mala suerte, de muy mala suerte…. de "extrema" mala suerte…!!!que había que sacarlo de ahí!!!! que no  podía el club llevar sobre sus espaldas esa carga de mala suerte que acarrea un gato negro...!!!!
A partir de ese momento, cada cosa que sucedía en el club, aunque fuera un vaso que se rompía, ese alguien empeñado en desacreditar al Negro (como todos le llamaban) le decía al Sr., B que seguro el responsable era "el gato negro"... ni que decir cuando empataron un partido que creían que podían ganar fácilmente... y así, como suele acontecer cuando nadie sabe que hacer con un gato en situación límite, recurrieron una tardecita a Sandra...!
Sandra organizó el rescate... el “Gato Negro del Club M” no era salvaje, no, no… le gustaban los mimos, y la gente del bar solía darle algo de comer, por lo que era usual que merodeara por esa esa zona cuando la panza le hacía ruido, y hasta le hacían alguna caricia, por lo demás era fácil acercarse, tocarlo, en fin, incluirlo en la vida diaria del club!
Aunque cuando vió la gatera no le gustó demasiado, tampoco fue que hubo que correrlo por toooooooodo el club, ó bueno, sí, un poco, un poco bastante, diríamos que "sólo" fueron necesarios todo el campo de juego y un par de tribunas...completas, el Gato Negro subía y bajaba con la facilidad que les da el saltar y trepar... y Sandra corría improvisando un  entrenamiento, forzado por el gato que parecía divertirse dificultando su alcance... pero en un momento pareció ser que, cuando consideró que se había divertido bastante con aquella jugadora forzada que corría cansada intentando lo imposible, (aunque maravillada de estar en aquel campo de juego rodeado de altas, empinadas y famosas tribunas) ...el “Gato Negro del Club M” de buen grado se entregó a la oferta de una vida más sosegada, entró a la gatera y pareció hasta curioso de lo que sería su futuro... 
Y con el mismo eclecticismo que vivió en el Clu M, así, igual, llegó al Hogar, curioso y sociable, hizo amigos rápidamente, como rápidamente fue de los que andan sueltos, sano, tranquilo y alegre, recorría los patios y terrazas, emulando aquella vida de club...

Un día llegó un adoptante, en la charla de pre-adopción, nos enteramos que era fanático de ese club, y Sandra divertida y olvidada ya de las corridas, ó recordándolas risueñamente, contó la historia del Gato Negro del Club M, el adoptante inmediatamente decidió ese sería su adoptado, ya que dijo que sería como tener un pedacito de su amado club en el corazón mismo de su casa, el Gato Negro del Club M, ahora con el pomposo nombre de Bombay escrito en su ficha, y casi como orgulloso de su nuevo nombre y su nueva vida, partió a la casa del exultante adoptante, donde comenzaron juntos, una acomodada vida de familia.
Muy lejos del Hogar, en las entrañas mismas del club se desarrollaba otra historia, el mismo domingo que Bombay partía a su nuevo y definitivo hogar, el Club M y el Sr. B, sufrían una derrota estrepitosa…. 5 a 0… wow….!!! Esas sí que son derrotas! Ante las caras mustias de todos en el vestuario, el Sr B.,  preguntó casi automáticamente
.- donde quedó el gato????
.- justo hoy se lo llevaban a una casa…debe estar contento…
Dos semanas más, otro partido y otra derrota, esta vez menos vergonzosa pero derrota la fin, y otra, y otra…. y todavía otra más… los memoriosos seguro recuerdan aquella seguidilla de impensadas derrotas, que aparecían en la tapa de todos los diarios, hasta con clubes mínimos, como una secreta maldición que “alguien” les hubiera arrojado… los hinchas no podían creerlo, los jugadores se agarraban la cabeza, el Sr. B., .... ni que hablar... hasta que un día, pasó...
.- saben quien tiene al gato ¿?? –preguntó con toda seriedad-
.- sí, parece que lo adoptó un señor que es re fana del club, que quería un gatito y se enamoró del negro cuando conoció su historia, te acordás que te dijimos y….
.- pará, pará... si, ya me acuerdo… hablen con él, que lo traigan de nuevo… perdemos porque él no está acá...
.- lo decís en broma, no es cierto???
.- no, no! ...lo digo en serio quiero que el gato vuelva!!
Y nuevamente se comunicaron con San y se llegaron hasta el Hogar... una vez más, un rescate, un olvido, un arrepentimiento, el pulmón verde del Hogar recibe tantas historias, que él solito, podría escribir libros y libros de cuentos y ganar los mejores premios a la originalidad, sólo con contar las verdades de la vida…
.- devolverles el gato...?!?!?!?!?! –dijo San con cara de incredulidad-
.- sí, perdemos desde que él no está en el club. Y el Sr. B., lo quiere de nuevo…
.- el gatín tiene casa y vive feliz..., no acostumbramos... no corresponde... devolverles el gato?!?!no, nooo!!!!! olvídate!!!!
.- por favor, no ganamos ni un partido, desde el mismo día que él se fue a una casa, estamos dispuestos a comprarlo, después de todo ya era casi como un jugador más y los jugadores importantes cuestan y mucho, el Sr. B., está dispuesto a poner el dinero que haga falta para que el Negro vuelva al equipo…
Entonces, una vez más, Sandra usó esa parte que tiene de corazón de gato mezclado con ser humano, filósofo, político y psicólogo y les explicó de un modo absolutamente convincente que el Negro “nunca” volvería a la cancha, ahora que había logrado un hogar amoroso donde lo amaban y lo respetaban, ya que más allá de que la vida en una cancha no era la mejor para ningún animal, no correspondía que fuera y viniera como un objeto…
.- pero entonces…. San, no hay forma de que vuelva…???
.- no hay forma…
.- y que le decimos al Sr B.???

.- que entrenen mejor y se saquen de encima la obsesión del gato negro, ni buena, ni mala suerte, sólo es un gato, y como todos los gatos de todos los colores, un animal con un sensibilidad especial, con un refinamiento entendido por pocos, y con la misma necesidad de familia, respeto y amor de todos los animales, incluidos los humanos…
Pasadas un par de semanas, el Club M., volvió a ganar y por todos los cuatro años que pasaron desde esta historia el Negro que ahora conserva el glamoroso nombre lourdesiano de Bombay, continuó durmiendo en la cama ó al sol del balcón, comiendo rica comida, recordando como parte risueña de su pasado, las aventuras en la cancha y por sobre todas las cosas recibiendo mucho, pero mucho amor de su familia.
Adopte, no compre!
PD: su padre humano el hincha, cuando conoció la última parte de la historia, se rió  mucho del hecho de que pensaran en "comprar" a su negro querido, aseguró que "ni sobre su cadáver", que Bombay su hijito felino, no tenía precio, y domingo a domingo, volvió a la cancha con mucha alegría a festejar los nuevos triunfos del Club M. y el Sr B.

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