Los gatitos del Hogar de Rescate y Proteccion Lourdes, han sido premiados en el Año 2016, como los mejores pets en el Ranking Nacional de Argentina, por la WCF.-World Cat Federation y su club Fedagat.-

lunes, 28 de agosto de 2017

La Zafra

 Había una vez… una abuela, que cuidaba un bello jardín, plagado de flores, ella era casi como un hada del  lugar, aunque sólo se reconocía como jardinera…
mis recuerdos comienzan allí, cuando era muuuuuy pero muuuuuy chiquita…justo entre los verdes del bello jardín…
.- no mi niña, no se cortan las flores…  son seres vivos y a la planta le duele… pero los pétalos... ah sí… los pétalos son otra historia, cuando la planta decide regalarlos a la tierra, podemos recolectarlos, secarlos y así guardarlos para siempre… entonces, para siempre habremos conservado de la planta una parte de su vida y el bien más preciado de todas ellas… su perfume.
Aprendí por aquella época, que por siempre, entonces pueden quedar escondidos, dando su suave y recatado aroma, ahí en el placard ó en el cajón secreto ó en su escritorio, esos trocitos como de seda esperarán pacientes, listos para sorprendernos cuando un día distraídos abramos “aquella” caja de la abuela que todos habían olvidado…
Nací romántica, crecí jardinera, de adulta fui recolectora, trabajé durante años y años en los campos del mundo, recolectando hierbas y respetando flores.
Hoy vivo en una ciudad, siento la presión y la violencia de toda gran urbe estrujando a diario mi corazón y razono que de algún modo he vuelto a ser “recolectora”, a fuerza de dolor y ternuras…
Una vez en el jardín con la abuela, ayudamos a un pájaro con un ala herida, el pájaro luego de unos días voló pero durante años volvió al jardín a comer y a cantar…
.- y los animales abuela…??? son como las flores…???
.- unos y otros pequeña, son vida…ni mayores ni menores que nosotros mismos, sólo distintos, todos ellos son formas de vida que ha pensado el universo para deleitarnos y engalanar la tierra en que vivimos… cuando uno cuida un jardín, un árbol, una planta… no se es simplemente un jardinero, se es jardinero de vida... -decía con una convicción que no he vuelto a ver en años-
Ah…!!! los recuerdos de la abuela…. si pudiera por un instante volver a aquel jardín…
… aunque hoy en la gran ciudad… siento que de algún modo, he vuelto a ser jardinera, sólo que en lugar de pétalos “como de seda” esparcidos cual regalos de cada planta, encuentro junto a ellas pequeños trocitos de vida que otro humano descartó…
…como? vean:  Aquí he aprendido que muchos vemos cosas que los demás no saben, no quieren ó no pueden ver… aprendí que muchos paramos donde otros miles han seguido de largo, usualmente, la primavera y su alegre luminiscencia, se han vuelto una señal de alarma, es cuando comienzan a nacer bebes de todas las razas, la teoría dice que es la vida que renace, pero las gatas, ay! pobrecitas… a veces las gatas son tan bebes como los pequeños mismos, con sólo seis meses de vida tienen su primer celo y días después sus bebes, y a los veinte días, otra vez el celo y otra vez los bebes, y a los veinte días…
...una gata puede tener hasta cuatro crías en un verano; si el calor empieza antes, las confunde con las estaciones y pueden ser más...
Entonces, así como de pequeña miraba en los rincones del jardín para recolectar los regalos que las plantas me dejaban a sus pies, hoy miro en los rincones de los parques y recolecto aquellos bebes que todos han descartado… triste destino… no el mío… no, no! El de quien en su vida, lo mejor que puede hacer con otra vida es descartarla! Y peor aún, el de esos pequeños que en una sóla acción humana pierden todo, hasta la esperanza de vida…
Cada vez con el corazón contraído, me pregunto: porque no castraron a su gata? ...y sino que querían castrar, porque no respetaron el curso de la vida y la dejaron criar sus bebes? ...porqué no buscaron para ellos una casa apropiada? ...y si no los dejaron con la mamá… me asombra pensar, de donde obtuvieron la fuerza necesaria para ir dejando esas vidas indefensas a la buena de Dios…??? Los admiro con una cuota de espanto… no los detiene el bebé, pero tampoco el viejito…
.- ey estás loco, como vas a dejar tu gato en la plaza…ey vos!!!!
.- bancálo vos al gato viejo ese…!! …sabés lo que cuesta?!?!?!?!!
...y el coche arranca…y sin diferencias, los viejitos, como los bebés quedan en las plazas llorando la vida que ya no volverá…  es entonces cuando me digo… es que nunca pensaron que les puede un día pasar a ellos, porque si algo es seguro es que a viejitos llegamos todos, y el Karma de la vida es la única fuerza que nadie esquivará…
Y sin nunca pensaron todo lo anterior, tampoco recapacitaron que si uno se jacta de estar al tope de la cadena trófica, conlleva privilegios enormes que exigen iguales cuotas de responsabilidades???
Evidentemente -me digo para consolarme- nunca pensaron tampoco que un trágico informe asegura que el hombre es la única especie que si despareciera, beneficiaría al planeta… 
.- en el jardín hay que caminar sin huella -decía la abuela- la huella no le hace bien a la tierra, el pie tiene que ser ligero y la mano con la tijera prudente, porque la tierra te da, pero la tierra también te pide, siempre igual, siempre equivalente...
En la ciudad, con los años, he dejado de preservar aquellos bellos y fragantes pétalos en la caja de secretos de la abuela, ahora preservo en ella, los recuerdos del deber cumplido, grabando en mi mente esos ojazos bellos y enormes y siempre asustados, que todo lo dicen… los levanto, los conforto, los abrigo… llegan aterrados, en shock, hipotérmicos, hambrientos…desconsolados! …y en cada rescate le peleo a la muerte el triunfo, mientras me digo en secreto:
.- con empatarle me sentiría hecha…
…pero a veces no se puede, y cuando se lleva uno, lloro... de bronca, de dolor, de tristeza pero fundamentalmente de impotencia… se pudo haber evitado? Si claro, cada muerte en las calles es evitable, sólo sería necesario que el hombre que dio el paso anterior al nuestro, hubiera sido consciente… sólo eso… y cuando ganamos la batalla a esa muerte que siempre acecha, la felicidad concluye también en no tenerlos, en verlos con su familia, sentaditos como sonrientes en su almohadón, ni siquiera en conservarlos, somos como el arco que disparó la flecha, ellos deben seguir su camino y nosotros quedar en el nuestro…
Entonces, cada vez que me subo a un taxi con la cajita en la mano (siempre al final termina siendo una cajita pedida en quiosco-almacén-librería…una cajita), protegiendo una, dos, tres vidas minúsculas (las que hayan quedado), que me miran sin entender todavía que les está sucediendo, mientras les hablo bajito, vuelvo a sentir la satisfacción del deber cumplido, de alguien que sabe que está en la cima de la cadena trófica, puesto de honor que nos da la vida, donde respeto a todos, aunque no entienda a muchos, protejo al débil y aún con el corazón en pedacitos, pero firme hasta que el mundo entienda, no dejaré de sentirme acongojadamente orgullosa de volver siempre a cargar una cajita, donde sea y cuando sea, porque en definitiva nunca dejaré de ser, una jardinera de vida.
Lady Mía U., voluntaria lourdesiana... y escritora!

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