Los gatitos del Hogar de Rescate y Proteccion Lourdes, han sido premiados en el Año 2016, como los mejores pets en el Ranking Nacional de Argentina, por la WCF.-World Cat Federation y su club Fedagat.-

miércoles, 28 de junio de 2017

Lourdesiana Ambar y Gianluca: los primeros besos de una bebe

Hace un par de días, una joven pareja se acerco al Hogar, soñando con agrandar la familia con un integrante gatuno, justo aquella tarde de corridas y alegrías, un jueves en el que se adoptaron 16 gatitos y que, cuando ellos llegaron, ya no quedaban bebés en adopción, algunos había pero faltaba el alta de los veterinarios y entonces le dijimos que tomábamos la reserva, y nos conectaríamos con ellos cuando llegara más bebés ó cuando encontráramos aquella gatita que entendiéramos podía ser la de sus sueños.
 A todo esto, vale una reflexión: muchas personas siguen aún con la extraña y centenaria idea de la indeferencia gatuna…que no te dan bola…que son independientes…que vienen cuando quieren y no cuando los llamas…
 Sin embargo, vale aclarar que, una de las situaciones que nos hace sentir las fuerzas necesarias para seguir, entre los que llegan enfermitos, accidentados ó los bebés abandonados, más allá del doloroso aprender con la experiencia., acontecen “otras” situaciones que exceden largamente la imaginación, y terminan siendo una caricia a los más profundo de nuestras almas…
 Interactuar con felinos, es una inagotable fuente de sorpresas…pero volvamos a Gianluca  que buscaba su gata, no importaba el color, sólo esperaba que fuera pequeña para darse el enorme gusto de criarla, y que fuera nena, no parecía ser un pedido demasiado especial, sin embargo teníamos el fuerte compromiso de dar con la gatita apropiada, que armonizara  con la enorme ternura que se percibía en la mirada de ambos…
 .- hola Gianluca, hay una gatita que creemos que te va a gustar…tuvo hoy el alta de la vete del Hogar, te venis…?!?!? No queremos que quede mucho en el gatil esperando…
.- vamos para allá, nos esperan…???
 Media hora más tarde caminaban ansiosos el largo pasillo que da a los patios internos…Sandra le puso a la pequeña Ámbar en brazos…este es siempre un momento de suspenso, un gatito de la calle, es una completa caja de secretos, sorpresas y misterios…
…que comió su mamá mientras lo esperaba?!?!? …y qué mientras lo amamantaba…?!? Que experiencias vivió el pequeñito en la calle…?!?!?! Fue maltratado…?!?!?! Pasó miedo, hambre y sed…?!!?!?
No hay repuestas para estos y otros miles de interrogantes que se esconden en los recuerdos profundos del gatín, sólo la vida con ellos, y el ir viendo con la convivencia a que le tienen temor y que les gusta, nos dará un borroso arquetipo de su pasado en las calles…
Pero aquí, es donde creemos que el Hada de los Gatos, nos prepara momentos venerables…la pequeña Ámbar, no sólo se acomodó en los brazos de Gianluca…no habían pasado apenas algunos segundos que la tenía en brazos, cuando ella abrazó su cara con sus mínimas manitos renegridas, lo olió con curiosidad, como si fuera totalmente consciente de que oliendo con ese segundo olfato que tienen los gatos, para detectar amistades, peligros y albures debía determinar si ese sería su humano ideal por el resto de sus siete vidas…y comenzó a lamerlo, suavecito primero pero convencida y alegre después, Gianluca no podía creerlo, segundos luego de conocerse, la pequeñísima Ámbar, no sólo lo aceptaba, le demostraba con sus lengüetazas que era el humano con quien siempre pudo soñar, era “ese” humano elegido, de energía en perfecta ligazón con ella… y ni las fotos con flash, ni las risas, ni las exclamaciones de asombro, la retraían, ella seguía ocupadísima en demostrar a su humano cuanto lo amaba ya, así, con un gran amor a primera vista… ese gran amor que sólo demuestran los gatos cuando te lamen…
…y si nos preguntan…les diremos que sí, que estos son los momentos que nos dan la necesaria fuerza para volver mañana y pasado y así, día tras día desde hace once años y por muchos más, cada vez que veamos un gato demostrar en ese sugestivo idioma felinus, todo el amor a su humano, diremos: valió la pena! 

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